¡Primer post de invitado en Narrativa Creativa!

Hoy tengo el inmenso placer de dar la bienvenida a una de mis referencias en la blogosfera literaria: Guillermo Jiménez, de Lecturonauta. Se trata de un espacio en el que encontraréis reseñas, consejos para escritores y una sección única, en la que aplica sus conocimientos de psicología al proceso creativo en narrativa. Imprescindible, de verdad. 

Si no me creéis, aquí tenéis un ejemplo de lo que os espera en su web. Un artículo fascinante que os ayudará a conseguir que el lector diferencie a vuestros personajes  a través del movimiento, el pensamiento o la palabra

Hace mucho tiempo pregunté a la gente que conozco y que escribe qué es lo que más les gustaría saber sobre escribir personajes, y “diferenciar unos personajes de otros” fue lo que más escuché. ¿Cómo escribir personajes que se diferencien unos de otros en aspectos más básicos? Personajes que se muevan de forma diferente, que hablen de forma diferente. Conseguir que nuestros lectores no confundan a nuestros personajes, eso parecía ser un punto con el que muchos todavía se pelean.

Hay muchas formas de diferenciar a los personajes entre sí. En las artes audiovisuales se utiliza mucho la diferenciación cinestésica, es decir, de movimiento. Coge dos personajes de un buen juego de lucha y verás que, aunque sus comandos de movimiento sean los mismos, su forma de moverse y de ejecutarlos es muy distinta.

Hay tres formas para diferenciar a los personajes independientemente de lo que hagan en la historia y de las decisiones que tomen: Por el movimiento, por el pensamiento y por la palabra.

El movimiento

La forma de moverse no es tan importante en la escritura como en las artes visuales, pero aun así se le puede sacar mucho jugo. La forma de moverse de los personajes puede decir mucho de ellos, puede diferenciarlos. El coronel Sand dan Glotka, de La primera ley de Joe Abercrombie, es un gran ejemplo: Está cojo y va con un bastón a todas partes, las escaleras son un suplicio para él. A la hora de moverse, se nota que Glotka tiene dificultades de movimiento. Cojea, renquea, no corre, su bastón repiquetea en el suelo. Otro personaje de la misma novela, Ferro, se mueve de forma muy distinta. Es sigilosa y siempre está alerta, por lo que sus movimientos son más fluidos, se desliza, salta, reacciona con rapidez. Esos pequeños detalles son invisibles a los ojos de los lectores, pero ayudan de manera inconsciente a diferenciar a los personajes.

A esto podemos sumarle tics y manías. Gente que se cruje los nudillos, carraspea, suspira, bufa, taconea, se tira del cuello de la ropa, aprieta los puños o los dientes, frunce el ceño… Algunas de estas cosas tendrán que compartirlas muchos personajes, pero si vas a usarlas, haz que cada uno tenga la suya propia, aunque no le des mucha importancia y sigan siendo detalles invisibles. En la novela Los Que Ignoran, de Roberto Alhambra, se usa el tic del protagonista para reforzar una idea, es un maniático del orden y por tanto siempre taconea tres veces cuando está nervioso. Taconea siempre en series de tres.

Los manierismos no solo sirven para diferenciar personajes, también puede servir para conectarlos, pues si algo se nos pega fácilmente a las personas son las costumbres de otros. Uno de mis propios personajes, que suele estar abrumado por sus cargas y responsabilidades, bufa con exasperación. Es algo característico del personaje, y con el tiempo se les acaba pegando ese gesto a sus discípulos.

Pero no solo de tics vive el ser humano.

El pensamiento

¿Cómo diferencio a los personajes en la narración en primera persona, o tercera con punto de vista? Pues nada más y nada menos que por su forma de pensar, concretamente sus patrones de pensamiento.

En un rato hablaremos de los diálogos, que podremos aplicar a la parte de narración en primera persona y que sirven muy bien para distinguir a unos personajes de otros. Pero el pensamiento no solo es cómo dice las cosas. Es más bien qué dice y qué no dice. Es lo que realmente ve cuando mira.

¿En qué se fija tu personaje? A la hora de narrar, tus personajes no solo deben sonar distintos, deben tener enfoques muy distintos. Veamos el contraste de dos personajes de La mejor venganza, de Joe Abercrombie. Amistoso y Carter Morveer son personajes que tienen punto de vista en esta novela, pero sus narraciones tienen enfoques muy distintos. Amistoso está obsesionado con los números, y ve patrones numéricos por todas partes. Tira los dados, saca un seis y un uno, y la narración se centra en las cosas del entorno que cumplen ese patrón. Seis personas juntas y una apartada. Seis vivos, un muerto. Por otra parte, Morveer es un misógino machista que se cree superior, y se fija en las mujeres sobre todo, como objetos de deseo, y como algo que lo rechaza y a lo que odia. También se centra en los defectos de todo el mundo y en por qué son peores que él.

¿En qué se fijan tus personajes? ¿Cómo ven la misma cosa? Esa es la clave para que sus narraciones suenen distintas.

¿Pero cómo podemos hacer que dos personas suenen de distinta forma?

La palabra

Como cualquier lingüista puede decirte, las personas hablamos de forma muy distinta. El tipo de palabras que utilizamos, cómo las utilizamos, si nos repetimos mucho, poco, si usamos frases cortas, frases largas, frases dentro de frases… La velocidad al hablar, si nos salimos mucho del tema, la cortesía y los insultos, todas esas cosas pueden diferenciar a dos personas.

Por desgracia, enseñar a escribir diálogos distintos es algo que lleva muchísimo tiempo, que daría para un curso entero y probablemente nos quedaríamos cortos. Así que os daré unos cuantos consejos generales para diferenciar personajes y pasaremos a los adjetivos.

Ten cuidado con los registros de cada personaje. Es un error muy común poner a gente que culturalmente ni siquiera dice las palabras completas (té esperao’, ‘taluego) a hablar como académicos. Por otra parte, es igual de fácil cometer el error de poner a académicos a hablar como personas normales. Recuerda que cada contexto requiere y cada personaje tiene su forma particular de hablar.

La jerga se nos cuela al hablar normal. Es muy habitual utilizar términos específicos de nuestro trabajo o afición a la hora de hablar con gente que no tiene nada que ver con eso. ¡La de veces que habré usado términos psicológicos, estadísticos o de escritura en la vida real! Así que no te preocupes y deja que tu personaje mecánico hable de cosas mecánicas fuera de su trabajo, aunque el resto no le entiendan. ¡Es parte de la vida!

La forma de hablar se nos pega con facilidad. No llevo ni tres años en Madrid y ya tengo acento. Las cosas son “puto genial”. Se me pegan cosas de gente a la que conozco y sigo, como “Qué loco”, “mazote” y demás expresiones. Tenlo en cuenta cuando saques a un personaje de su contexto habitual y lo metas en otro nuevo.

-A mí me gusta marcar la gente que vacila y la decidida por la presencia y ausencia de pausas y puntos suspensivos en los diálogos. Recuerda que no solo es lo que dicen, también hay que tener en cuenta cómo lo dicen, si más rápido, si se paran, etc.

El orden sintáctico en las frases se puede usar como diferenciador. Gente que siempre omite el sujeto (Fuimos allí) o que siempre lo mete (Patricia y yo fuimos allí), que pone el verbo delante (allí fuimos Patricia y yo), etc.

La gente se equivoca y habla de manera incorrecta. Yo permito fallos sintácticos al leer siempre que estén en boca de los personajes, y a veces los pongo a propósito. Tus personajes, incluso los más cultos y acostumbrados a hablar correctamente, no tienen por qué tener un discurso perfecto, sobre todo en situaciones estresantes.

El poder de los adjetivos

La Lista de Adjetivos (o LA) es una técnica de evaluación de la personalidad, una de las 14 más utilizadas en la evaluación de la personalidad. Esta técnica consiste en una serie de adjetivos, los cuales debe situar la persona en tres categorías: “Aplicable a mí mismo” “Aplicable a X” (X es una persona concreta que no es él) o “Aplicable a Y” (Y es un objeto concreto).

Los psicólogos pueden evaluar la personalidad a través de los adjetivos que se utilizan. Los adjetivos, por tanto, tienen que reflejar de alguna manera nuestra forma de ver el mundo.

Ya sea en la narración en primera persona o en los diálogos, cada adjetivo nos dice algo sobre el personaje que está hablando. Los adjetivos son juicios subjetivos que hacemos. Y los juicios subjetivos se basan en nuestras experiencias, vivencias y creencias personales e intransferibles. Por tanto, los juicios que hacen los personajes son fundamentalmente distintos.

Veamos un poco más en profundidad estos tres tipos de adjetivos

Adjetivos aplicables a uno mismo: La forma de los personajes de referirse a ellos mismos revela la concepción que tienen de su propia persona. En esencia es muy sencillo: un personaje que se sienta a gusto consigo mismo utilizará adjetivos positivos, si no, usará negativos. El funcionamiento del test “Lista de Adjetivos de Depresión” tiene en cuenta el número de adjetivos positivos y negativos que la persona aplica a sí misma. Por tanto, no solo en el uso de adjetivos positivos y negativos se puede saber algo sobre el personaje, también en la frecuencia de uso de los mismos.

Adjetivos aplicables a otras personas: Nos revela la idea que tiene el personaje sobre otros personajes. Igual que antes, adjetivos positivos y negativos, frecuencia de uso, son detalles importantes. En este caso nos importa especialmente la comparación, ya sea comparando dos personajes o una comparación entre sí mismo y otro. Y en este último caso, ¿se compara con personas a su nivel, personas por debajo de su nivel, o de su mismo nivel? Según la psicología social, las personas con baja autoestima suelen compararse con personas por encima de su nivel, mientras que las de alta autoestima lo hacen con las personas por debajo. No solo es importante con quién se compara esa persona, sino en qué aspecto concreto. Por último, estas comparaciones también pueden revelarnos lo que piensa el personaje de su relación con esa otra persona.

Adjetivos aplicables a objetos: En este caso, los adjetivos nos revelan el valor y la importancia de los objetos para el personaje. También nos dice las cualidades por las que valoran al objeto (¿le gusta porque es útil o porque es bonito?) y esto puede servir mucho a la hora de clavar la personalidad de tus personajes.

 

Esas son las formas que tiene el personaje de juzgar y ver la realidad. Sin embargo, no es lo único a tener en cuenta…

¿Es coherente la imagen que tiene el personaje de sí mismo con la realidad? A veces a las persona les cuesta mirarse de forma objetiva, ya sea para lo bueno (porque no ven sus cualidades positivas) o para lo malo (no ven sus defectos).

¿Es coherente la imagen que tiene de otras personas con lo que de verdad muestran esas personas? También cuesta a veces ver a los demás de forma objetiva, sobre todo cuando hacerlo puede suponer un golpe para el personaje (“¿La persona a la que amo es mala? No puede ser”).

¿Da a los objetos una valoración realista? ¿El personaje ve la realidad tal como es, o sus juicios son distorsionados? ¿Y en qué dirección se distorsionan?

Los adjetivos son los juicios subjetivos de las personas, y por tanto reflejan sus construcciones internas. Dos personajes distintos utilizarán adjetivos distintos para referirse a la misma cosa, o se refieren a la misma cosa con dos adjetivos distintos. Refleja esas diferencias en los diálogos.

Refleja mediante los adjetivos la forma que tienen los personajes de ver y sentir la realidad, las comparaciones que hacen y el valor que le dan a las cosas. Así seguro que consigues diferenciarlos de manera realista y profunda sin que los lectores se den cuenta de lo que estás haciendo.