Los arquetipos son tus amigos y estoy aquí para demostrártelo. Por alguna razón que desconozco existe una tendencia a demonizar su uso, a encuadrarlos dentro del cajón de los clichés. La realidad es que carecen de esa connotación negativa. Es más, si sabes aprovecharte de ellos se convertirán en una de tus mejores herramientas para construir personajes memorables, y si eres capaz de conocerlos y comprenderlos crecerás en capacidad de análisis literario.

¿Qué es un arquetipo?

Michelangelo Buonarroti recibió un trozo de mármol de Carrara en bruto para tallar su David. Un mármol de gran calidad, pero idéntico a las toneladas que todos los días se extraían de las canteras italianas. Es decir, fueron su talento y su trabajo los que convirtieron algo común en algo excepcional.

Para el escritor lúcido un arquetipo es un molde, mármol por tallar. Es por encima de todo un papel en la historia, una herramienta narrativa. No es un cliché ni un lugar común. Siglos de creación artística han derivado en determinadas construcciones que funcionan, y desecharlas por tratar de ser original es un error que tú puedes evitar.

Estúdialos, conócelos en profundidad y después decide si te son útiles para crear un reparto redondo que contribuya al avance de la historia.

 

Cómo crear un personaje original partiendo de un arquetipo

Dos personajes pueden representar el mismo arquetipo y tener muy poco en común, más allá de los rasgos propios de este. Ahí está el trabajo del escritor, en profundizar en la personalidad de sus personajes para hacerlos creíbles y complejos. Memorables.

Una manera muy interesante de conseguirlo es que el personaje cumpla la función en la narración de determinado arquetipo; pero siendo sus rasgos estéticos muy diferentes, incluso opuestos, a los clásicos.

El ejemplo más claro que se me ocurre es el de la película The Kid. El arquetipo del maestro o mentor se suele asociar con un anciano sabio de barba blanca; pero en esta historia ese papel lo asume un niño que trata de hacer ver al protagonista (Bruce Willis) que el rumbo de su vida no es el más adecuado.

Otro personaje magistralmente construido es Luffi D. Monkey, el protagonista de One Piece. Es un pirata, un gran pirata de hecho. Sin embargo, si alguien ajeno a la existencia de la serie viese una ilustración suya, jamás lo pensaría: en su caracterización no hay ni rastro de parches, patas de palo o loros al hombro. Tampoco se pasa el día agarrado a una botella de ron.

Pero un pirata con parche en el ojo, pata de palo y rudos modales puede ser un gran pirata, como muchos aprendimos leyendo La isla del tesoro, de R.L. Stevenson. Lo es porque, al crear a John Silver “El Largo”, el autor profundizó en su naturaleza lo suficiente para que viésemos más allá de esos tres o cuatro trazos que definen la piratería en el imaginario colectivo. Conocimos entonces a un hombre muy diferente al que vino a nuestra mente en la primera descripción.

También un maestro viejo, sabio y de barba blanca puede ser un personaje memorable. Albus Dumbledore en Harry Potter, lo es. En las últimas entregas de la saga el pasado del profesor cobra una importancia capital. JK Rowling reservó para el final una de las grandes sorpresas de su obra: la humanización de Albus Dumbledore. Un mago que pese a su inmenso poder y una apariencia jovial vivió torturado por el remordimiento, acosado por las dudas y aplastado por el peso de la responsabilidad.

En este caso R.L. Stevenson y J.K. Rowling hacen lo contrario a lo relatado en los dos primeros ejemplos. Nos presentan a un personaje que ya creemos conocer, que aparentemente cumple todos los rasgos de determinado arquetipo, para develar después que había mucho más de lo esperado tras la máscara.

Ambas son opciones válidas para evitar que un arquetipo se convierta en un cliché. Para dotar de personalidad, de una identidad única, a un trozo de mármol muy valioso, pero que no tendrá nada especial si no se trata adecuadamente.

10 arquetipos y sus características

  1. Protagonista

No necesita mucha presentación. Es el personaje alrededor del cual gira la historia, posiblemente su razón de ser.

  • Resulta afectado, muchas veces de manera dura y trágica, por las acciones del antagonista.
  • Sus decisiones conducen la trama en una u otra dirección.
  • El personaje con más introspección en la narración, el que conocemos más profundamente.
  • En caso de ser un protagonista-héroe, tiene un código ético alineado con el ideal moral.
  • Los lectores se identificarán con él y sentirán empatía ante su historia. Recuerda que si a tus lectores no les importa lo que le pase a tu personaje, algo falla.

Ejemplos

Bruce Wayne en Batman, Uzumaki Naruto en Naruto, Luke Skywalker en los episodios IV, V y VI de Star Wars y Harry Potter en Harry Potter.

Antagonista

  • También llamado la Sombra o el Villano, es en esencia el archienemigo del protagonista.
  • Comparte muchas cosas con el protagonista, desde un pasado trágico a ambiciones comunes. Representa así aquello en lo que el héroe teme llegar a convertirse, su lado oscuro.
  • Es el principal obstáculo para lograr resolver el conflicto planteado en la trama.
  • Suelen ser sus acciones las que obligan al protagonista a actuar.

Ejemplos

Joker o Bane en Batman, Orochimaru en Naruto, Darth Vader en Star Wars y Lord Voldemort en Harry Potter.

Escudero

El compañero inseparable del protagonista, puede ser un amigo fiel o un familiar.

  • Leal y dispuesto a ayudar al protagonista.
  • Está de acuerdo con los códigos éticos del protagonista, o como mínimo comparte su objetivo en la trama.
  • Es diferente a él en muchos aspectos, logrando así resaltar los vicios y virtudes de cada uno.

Ejemplos

Robin para Batman, Ron Wesley para Harry Potter, Sancho Panza para Don Quijote, el Doctor Watson para Sherlock Holmes y Samsagaz Gamyi para Frodo Bolsón.

Maestro

Habitualmente llamado mentor, suele asociarse a la imagen de un anciano de barba blanca, pero puede aparecer con múltiples caracterizaciones.

  • Es un guía para el protagonista, un referente, por lo que este lo tiene en muy alta consideración.
  • Guarda un afecto personal por el protagonista y se preocupa de su bienestar.
  • En muchas ocasiones se trata de un profesor o un padre, una figura con autoridad sobre el protagonista.

Ejemplos

Alfred Pennyworth en Batman, Kakashi o Hiruzen Sarutobi en Naruto, Obi Wan Kenobi o Yoda en Star Wars y Albus Dumbledore en Harry Potter.

Guardián

El guardián del umbral es un impedimento en el camino del héroe, previo al que le enfrentará al antagonista. Puede ser un adversario declarado, un lacayo del antagonista o un supuesto amigo que ponga piedras en su camino sin que él lo sepa.

  • Sus intereses son opuestos a los del protagonista, y hará lo que esté en su mano para evitar que consiga sus objetivos.
  • Siempre es menos temible que el antagonista, esté o no asociado con él.

Ejemplos

Fluffy (el perro de tres cabezas) en Harry Potter y la piedra filosofal, Marshmallow en Frozen y Gollum en El Señor de los Anillos.

Razonable

La voz de la razón, como su propio nombre indica. Suele ser un personaje inteligente, que deja de lado las emociones y pasa todas sus decisiones por el tamiz de la lógica.

  • Está del lado del protagonista, siendo habitualmente amigo suyo.
  • Su opinión, por tanto, influye en las decisiones del protagonista.

Ejemplos

El inspector Gordon en Batman, Sakura en Naruto, C3PO en Star Wars y Hermione Granger en Harry Potter.

 

Bufón

Suele ser un personaje entrañable, de buen corazón, pero algo patoso. Puede ser neutral o compañero del protagonista y su papel es aportar comicidad a la historia.

  • Su comportamiento dista mucho de ser convencional, es un alma libre.
  • No se somete a la autoridad si ésta contradice sus principios.
  • Es impulsivo y entusiasta.

Ejemplos

Jiraiya en Naruto, Jar Jar Binks en Star Wars, Hagrid en Harry Potter y Asno en Shrek.

Rey

Una figura autoritaria. Puede ser un rey, un padre, un profesor o un político; cualquier figura que le permita representar su papel en la historia.

  • Es una figura paternal y/o autoritaria.
  • Suele ser precavido, no por cobardía, sino por miedo a que sus súbditos, hijos, ahijados o alumnos sufran algún daño.
  • En muchas ocasiones, por tanto, se opone a los planes del héroe.

Ejemplos

La profesora McGonagall en Harry Potter, Théoden en El Señor de los Anillos, Alfred Pennyworth en Gotham.

Guerrero

Es fuerte. Suele estar al lado del protagonista, pero no siempre tiene por qué ser así.

  • Es disciplinado. Se pliega a la autoridad, al menos del que se ha ganado su respeto y confianza.
  • Es decidido. Actúa, no de manera inconsciente –o no siempre-, pero en situaciones de tensión toma las riendas para tratar de solventarlas.
  • Su habilidad con las armas, o su dominio de cualquier elemento de lucha, está muy por encima de la media.
  • Es de carácter fuerte y algo tozudo.

Ejemplos

Alonso de Entrerríos en El Ministerio del Tiempo, Diego en Ice Age, Daryl en The Walking Dead.

Antihéroe

Contrasta con las características del héroe clásico. Se rige por su propio código moral, habitualmente alejado del más extendido en la sociedad, y emplea métodos cuestionables para lograr sus objetivos.

  • Es humano –no tiene superpoderes- aunque suele contar con habilidades extraordinarias.
  • Su pasado es trágico, y explica en buena parte la persona que ha llegado a ser.
  • Es solitario, poco hablador y carece de empatía.

Ejemplos

Rorschach en Watchmen, el Doctor Gregory House en House, Kratos en God of War (videojuego) y Frank Castle en The Punisher.

Por último, recuerda que la historia está viva y nuestros personajes no pueden ser estáticos. Un personaje puede empezar representando un arquetipo, y evolucionar a lo largo del camino hacia otro patrón de comportamiento en función de las necesidades narrativas. También puede encuadrarse en más de uno durante toda la narración.

Por último me gustaría invitaros a participar en los comentarios. ¿Qué otros arquetipos se te ocurren? ¿Qué opinas de su empleo en el desarrollo de personajes? El fin de este blog es enriquecernos mutuamente en una relación bidireccional, que los artículos no sean más que la excusa para generar un debate mucho más amplio.

 

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